lunes, 28 de enero de 2008

Construcción Histórica de la Juventud en Chile


Los conceptos de adolescencia y juventud corresponden a una construcción social, histórica, cultural y relacional, que a través de las diferentes épocas y procesos históricos y sociales han ido adquiriendo denotaciones y delimitaciones diferentes, así, la juventud y la vejez no están dadas, sino que se construyen socialmente en la lucha entre jóvenes y viejos[1].
Las características de la juventud en Chile no se producen por generación espontánea, sino que se viene configurando hace bastante tiempo, teniendo como contexto de base fines del siglo XIX
[2] y en lo que Hobsbawm denomina la edad de oro de la modernidad[3].
Valiéndose del concepto de “generaciones”, las experiencias de los niños y jóvenes chilenos, se va reconociendo sus condicionamientos clasistas, culturales y así como su propia producción histórica.
En el siglo XIX la juventud nutrió toda esa gran masa que se llamó «los peones gañanes».
La gran mayoría de la población, el 60% de la población, hombres y mujeres en gran medida sin empleo permanente, pero sí con empleo precario, lo que determinaba su tendencia a emigrar continuamente de un punto a otro buscando empleo o escapando de la represión[4].
La juventud marginal del siglo XIX, fue ese roto chileno que se tuvo que mover permanentemente de un lugar a otro, saliendo, entrando del país, sin empleo, sin posibilidades de educación, sin derecho a voto, excluido constitucionalmente del derecho a voto, sin acceso a la educación
[5].
Posteriormente podemos hablar de una juventud, la que encontramos inserta en el movimiento de pobladores, tal vez su mejor período, fue el período de la otra democracia
[6] en donde a través de la educación se abrieron canales de integración a la sociedad, pero es aquí donde encontramos una de las características fundamentales de las políticas sociales en Chile.
Estas políticas normalmente han insistido en un eslogan: «para la juventud lo más importante es la educación»
[7].
Desde la época de Manuel Montt hasta el día de hoy, se recomienda en insistir en la educación para los jóvenes en la medida que ésta le permite dos cosas: a) integrarse a la sociedad moderna civilizada, b) competir en el mercado.
Pero esta educación tiene que ser individual, va dirigida al individuo, no a la comunidad, no a las redes sociales, no a las tribus de jóvenes que se constituyen en los lugares donde viven; no por tanto en un sentido de colectivo, sino siempre al individuo.
En Chile todas las políticas sociales han puesto énfasis en la educación, pero esta educación va dirigida al individuo, es tu responsabilidad ahora de integrarte al mercado. El mercado no va a ser modificado, el mercado no se toca. En esa medida educamos, pero es responsabilidad de los jóvenes integrarse a ese mercado que no se toca, al mercado tabú.
Esta situación repetida a lo largo, diría de casi dos siglos, es lo que muestra a una juventud en este país a la cual no se le ha resuelto su problema fundamental, una juventud popular que no ha estado, hasta la fecha, nunca realmente integrada, que no ha encontrado canales de integración hacia el corazón moderno de esta sociedad y que ha permanecido siendo en el fondo una juventud marginal
[8].
Muchas veces las políticas sociales, qué es lo que hacen: modernizan la marginalidad, construyen rotondas por ejemplo para automóviles, llevan mall, a poblaciones donde la gran mayoría de los jóvenes no tienen empleo o viven del empleo precario. Se crean y se multiplican las multicanchas, se crean centros juveniles; nada de eso resuelve la marginalidad, pero sí la moderniza. Es como decir: te vamos a crear un césped aquí para que vayan a pastar su propia marginalidad, tranquilos, expresen su identidad marginal allí, canten, hagan graffiti, protesten, pero ahí, en ese marco, y participen ahí
[9].
Cuando se habla de participación, se está pensando participación en ese marco, en el centro cultural "hagamos fiestas", en la multicancha "hagamos campeonato", y entre todos «no a la droga»; pero sigue siendo eso marginalidad[10].
Los discursos acerca de lo juvenil se han modificado en las décadas de los 70 y de los 80. Si en los setenta al hablar de jóvenes la imagen predominante era la del "joven universitario de la reforma", en los ochenta el habla predominante destaca el "joven poblador de la protesta".
Hoy en día hablar de jóvenes significa "jóvenes problema". Así, va a pareciendo el ‘joven problema’, que trae consigo un sinnúmero de dificultades para el discurso dominante, puesto que estos ‘jóvenes problemas’ van a crear contra culturas, subculturas y las denominadas tribus urbanas. Grupos que se van a construir especialmente en torno a un discurso contra el poder, contra el sistema.
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[1] Bourdieu, Pierre; Cuestiones de Sociología; Madrid, Edit. Istmo, 2000, p. 164
[2] Salazar, Gabriel; Pinto, Julio; Historia Contemporánea de Chile, Volúmen V, Lom Ediciones, Santiago de Chile, 2002. Es útil el análisis de Salazar en cuanto la juventud nacional es descendiente y heredera de la multitud de huachos, de peones y excluidos de la sociedad chilena.
[3] Hobsbawm, Eric; Historia del Siglo XX. 1914-1991; Editorial Grijalbo, Colección Crítica. Barcelona. 1997. El autor hace referencia a la cultura surgida en Occidente, especialmente después de la II Guerra Mundial.
[4] Montecino, Sonia; Madres y Huachos; Alegorías del Mestizaje Chileno; Editorial Sudamericana, Santiago, 2001, p. 42
[5] Góngora, Mario; Origen de los Inquilinos en el Chile Central; Universidad de Chile, Seminario de Historia Colonial, Santiago, 1960
[6] Salazar, Gabriel; Ser Niño Huacho en la Historia de Chile (Siglo XIX); en Revista Proposiciones, Chile, Historia y Bajo Pueblo; N°19, Ediciones Sur, Santiago, 1990.
[7] Salazar; La Educación De La Juventud Como Una Educación Para El Cambio; Ediciones Digitales SUR;
[8] Ibíd.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd.

viernes, 19 de octubre de 2007

El Oficio Del Historiador



¿Cuál es el fin de la Historia?¿En que consiste el oficio del historiador?.
Muchos historiadores creen que el fin de la Historia (en cuanto a propósito, no en la versión Fukuyama) es estudiar solamente el pasado (Barros Arana, Ranke). El conflicto surge cuando se asume que el pasado es tan oscuro que es imposible dimensionarlo completamente.
El oficio del historiador consiste en reflexionar la Historia como un estudio social, mejor dicho, como Ciencia Social. Esto a casusa de las dimensiones particulares que la Historia posee: una dimensión espacial (se da en un lugar geográfico concreto); socio-temporal (en un periodo concreto, dominado por distintas clases sociales) y una dimensión económica.
De esta manera, el oficio del historiador no es ser anticuario. Y esto no depende los investigadores profesionales, sino que depende de quienes trabajan día a día intentando provocar una constante meditación y actualización de la Historia en lo cotidiano, es decir, los profesores.
La mejor síntesis del trabajo del historiador nos la entrega Marc Bloch: "Soy historiador, me dedico a narrarles acontecimientos sucedidos mucho antes de mi nacimiento, a habalr de personajes a los que jamás conoci"[1]. Así, resulta obvio que la Historia ya no se refiere únicamente al pasado, y de eso dependen las actualizaciones de las competencias del oficio.
Por otra parte, Eric Hobsbawm señala que el propósito del Historiador (con mayuscúla) es comprender y explicar el por qué los acontecimientos ocurrieron de tal forma y el nexo que existe entre ellos[2]. El historiador habla como hombre de un lugar y espacio concreto y determinado.
Igualmente, la historia debe ser apasionante, tanto para quien la construye como para quien la“consume”.
Soy, decía Bloch, historiador porque amo la vida. En este sentido, precisamente es que la historia se vuelve más humana. Sin embargo, pensar en estos términos no está poniendo en duda la cientificidad de la historia, por el contrario, la disciplina recobra su valor explicativo y su compromiso con la sociedad.
"La historia es el estudio científicamente elaborado de las diversas actividades y de las diversas creaciones de los hombres de otros tiempos, captadas en su fecha, en el marco de sociedades extremadamente variadas y, sin embargo, compatibles unas a otras (...); actividades y creaciones con las que cubrieron la superficie de la tierra y la sucesión de las edades"[3].
Por esto, es que la reflexión acerca de la relación presente/pasado/futuro, para la historia, es bastante útil. Muchos llaman a la historia la ciencia del pasado, pero ¿Qué es, acaso, el pasado? ¿Dónde termina el pasado y empieza el presente o el futuro? Como ya lo plantea Hobsbawm: “la historia es siempre historia contemporánea disfrazada”[4].
La historia es, en consecuencia, una herramienta de transformación social clave. La memoria individual y colectiva se construye conforme a sistemas de intereses y puede ser usada como instrumento de dominación, manifestando el gran poder que tiene y que en muchos casos legitima la disciplina histórica, ya que ella es la que al final configura la memoria colectiva. Así pues, tenemos que tener muy claro lo que nuestro discurso histórico puede ocasionar y la responsabilidad social que tenemos como historiadores y aún más como profesores.
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[1] Bloch, Marc; Historia e Historiadores; Ediciones Akal, Barcelona, 1999, p. 88.
[2]Hobsbawm, Eric; Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Barcelona, 1998, p. 13.
[3]Bloch; Ibid, p. 40.
[4]Hobsbawm, Eric; El Presente Como Historia, en: Sobre la Historia, Planeta, Barcelona, 1998, p. 230

martes, 16 de octubre de 2007

¿Qué Es La Historia? (A Propósito de las Dudas)


La Historia no es la acumulación de acontecimientos que ocurrieron en el pasado. Es la Ciencia de las sociedades humanas. Así Marc Bloch sintetiza lo fundamental sobre la Historia. El trabajo histórico es un esfuerzo para conocer mejor.
La Historia, y en eso concuerda con E. Carr, L. Febvre, y E. Hobsbawm, distrae, divierte, con una estética que seduce y atrae, por su capacidad poética.
Así, el conocimiento histórico es principalmente comprender al hombre y sus actos. Esto genera que la Historia sea movimiento. La más complicada de las ciencias
[1], porque los hechos humanos son fenómenos delicados. De ahí que exista el terno complemento entre la Historia y el Hombre. La idea es que la Historia sea mejor comprendida que mal entendida[2]. La Historia se define por la verdad que demuestra ser capaz de elaborar. Así, podemos afirmar que la Historia son las relaciones existentes entre el pasado, el presente y el futuro, entre el hombre y el espacio geográfico. Pero también es riqueza, aunque no este escrita.
El comprender consiste en observar y explicar los acontecimientos históricos. Así, comprender nuestro presente desde el pasado, debemos entender lo que este significa, con el cuidado de utilizar criterios actuales para intentar, y ese fue el error de la Historia decimonónica, explicar procesos históricos pasado. Es necesario evaluar y reevaluar la Historia constantemente.
Un aporte al conocimiento histórico.
Saludos
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[1] Bloch, Marc; Introducción a la Historia; Ediciones Fondo de Cultura Económica, México, 1970, p. 16.
[2] Carr, Edward; ¿Qué es la Historia?; Editorial Ariel, Barcelona, 1984, p.68

domingo, 14 de octubre de 2007

Cosas Históricamente Raras...


El día de ayer, fui, como siempre, a hacer clases.
Lo sorprendente fue darme cuenta que poco a poco, la cantidad de estudiantes (no quiero entrar en reflexiones sobre el termino alumno), va bajando.
Si bien es cierto en mi clase hubo una cantidad mayor que en el resto de las clases (cerca de 30).
Pero la pregunta de fondo es: ¿en que falla el modelo o en que fallamos los profesores?
Pero eso no es lo que quiero contar...
Hablando sobre la Guerra Fría y las consecuencias que trajo sobre el mundo, me acorde de un artículo nombrado por un profesor en la Universidad, publicado en La Tercera: "El Velo No Es El Velo", de Mario Vargas Llosa.
Es increible cómo el autor da una serie de argumentos acerca del multiculturalismo es falso, puesto que no todas las culturas son respetables. Desde ahí parte el razonamiento de que hay culturas mas modernas y evolucionadas que otras.
¿Se puede arrojar sobre ciertas culturas, al modo decimonónico, de llevar la luz y el progreso?
Al parecer, Vargas Llosa olvida algo muy claro, las culturas más evolucionados y modernas, han pretendido la superioridad cultural por medio de guerras, genocidios, desapariciones, etc. Es ahí donde, según lo plantea Eric Hobsbawm, el Historiador debe refrescarle la memoria a las personas. Si bien se puede argumentar los Derechos Humanos, y todo el aparataje que promueve la democracia, hay que recordar que los Derechos Humanos son una invención de occidente.
¿Es bueno querer imponer parámetros culturales a quienes no los necesitan?
¿Es válido hablar de culturas bárbaras o criminales sólo por el hecho de no ser como la nuestra?
Paradójicamente, Vargas Llosa proviene de una cultura de por sí mestiza, aculturada, sincrética. Olvida que, y ahí esta la función del Historiador, la cultura que posee fue impuesta por el Imperio Español durante 300 años, y también olvida como las élites han incursionado moldeando un sistema cultural que ha sido impuesto.
Es imposible denostar toda forma cultural, válida, armoniosa, y por cierto milenaria tan sistemáticamente como lo hace Vargas Llosa.
Quizás, sólo fue un putch para alcanzar el Nobel. Hay que dar gracias por que no lo recibio.
Saludos

sábado, 13 de octubre de 2007

Primera Reflexión


Creo que ya fue suficiente el Fotolog....

Quizás es cierto que puede funcionar de mil maneras el log...lo reconozco, en un tiempo me apasiono y me gusto, quizás más de lo necesario...

Quizás tiene que ver con una cuestión de madurez....
Quizás no tiene que ver con madurez, tiene que ver simplemente con que llega la hora de empezar a reflexionar sobre algunas cosas, más allá de un simple saludo o un simple egocentrismo rimbombante.

No quiero creer que crean que me creo intelectual o algo así...

Sólo considero que quiero plantear algunas cosas y reflexionar en ellas.

La verdad es que me interesa poco si alguién lo lee o no. Sólo me queda la satisfacción de hacer algo más que un post.

Ya. Esto es todo por hoy.

Mañana posiblemente escriba algo que me sucedio hoy haciendo clases...pero quiero pensar primero...

Saludos

Alejandro
PS: Repito la foto del log, porque me gusta. Creo que la simbología que hay detrás es excelente...